Lo mio no es trabajar, yo soy mas de estar debajo de un arbol mirando la nada fijamente, y ver quien parpadea antes.
Creo que en mi trabajo doy la impresión de ser un acabado con barba de tres dias que echa mano a la petaca de whisky en el cajón, y como los tipos duros, va pegandole duro al etanol sin reparos. Así echamos la tarde delante del PC.
No me importaría que mi jefe me viera, como siempre está durmiendo, si me caza bebiendo seguro que pensaría que ha sido un sueño.
Repaso el código fuente, pero la fuente es de errores. Programar es como el juego “Tap The Mole”, tapas un agujero y te sale un bug por otro, arreglas aquel fallo, pero de la nada brotan, como coloridos fuegos artifiales, cien sonrientes errores que estaban guardados en la caja de Pandora justo para ti. Así días tras día.

Por ahí se dice que “trabajar dignifica al ser humano”, al menos eso dice el artículo que estaba leyendo. Chorradas, una tras otra, es tan simple que me enerva. ¿Como va a ser verdad? Porque algo que es verdad, siempre es verdad, y dudo que el trabajo siempre dignifique al hombre.

Al final del viaje todo da igual. ¿Desaparecer siendo el mejor empleado del mes? Tío… suena a haber sido un imbécil toda la vida, aunque entiendo que es un honor que te entierren con la gorra de oro del Mc Donalds.

Siempre nos quedará la música para huir, o mejor aun, poder huir de aquí con tu música preferida como banda sonora de “la dignidad humana”.
Para mí, ser digno consiste simplemente en sentirse bien con uno mismo, trabajes o no.

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