Oscura es  la noche de los bares de luna llena, mas que  los callejones donde dieron de ostias al hombre lobo. Remotos son los lugares en los que materializado,el coco,  asusta a jóvenes y a parejas; a parejas de jóvenes, o a jóvenes parejas, que no es lo mismo.

He viajado en los peores Alsa con un gordo a mis lados, he visto como crecían extrañas criaturas en los anegados retretes del Peter Pan, he tocado el amanecer mas allá de los castros 14, pero nunca imaginé que este individuo fuese una realidad, y mucho menos que bailara a pocos centímetros de mí en aquel lluvioso pub de madera de Tetuan. Era como si me conociera, pero ¿qué locura es esta? Yo creía, como todo el mundo, que su existencia era un bulo, un cuento; una mentira fácil a la que recurrían nuestros padres para que les obedeciéramos atemorizados.

Me abría paso incierto entre la multitud para pedir una copa en la barra. Esquivando a la gente de colores sin mirar, me sorprendí a mí mismo temblando, y por lo tanto creyendo.

Sé que es solo un mito, pero nadie me negará que existe. Hay fotografías de él que mostraron en la radio, hay rondas pagadas de mis bolsillos que no cuadran con los cálculos, hay más dinero gastado de lo que debiera, hay espejos de pub que le reflejaron bailando fatal, hay unas gafas que acabaron la carrera.

Son pruebas de que existe. Sí,  el Coco existe. Y si los píxeles que aquí os muestro no se ordenaron así por la casualidad más improbable estoy perdido  ¿por qué se hizo mi amigo?¿por qué puso su mirada en mí ? ¡Por eso estoy perdido! porque puso su mirada en mí.

El temblor continúa y ya no tengo dudas, y ya sé que no fue un sueño, solo una pesadilla. Sé que le  invité a copas y que el cabrón no pago ni una, y que ambos llevamos gafas y que acabamos la carrera y dios… por fin acabamos la puta carrera, el Coco y yo.

Mi colaboradora mostrando una pareidolia del coco.

Mi colaboradora mostrando una pareidolia del coco.

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